La ciencia está descubriendo nuevas formas de comprender el envejecimiento. Pero mientras buscamos cómo prolongar la vida, quizá debamos hacernos una pregunta más importante: ¿qué estamos haciendo hoy para vivir mejor mañana?
¿DE QUÉ SIRVE VIVIR MÁS SI NO PODEMOS VIVIR MEJOR?
Imagina que la ciencia consiguiera regalarnos veinte años adicionales de vida.
¿Los aceptarías?
Probablemente tu respuesta sería un rotundo sí. Pero quiero plantearte una segunda pregunta: ¿de qué servirían esos veinte años si estuvieran acompañados de enfermedades, dependencia física, agotamiento permanente o la imposibilidad de disfrutar de las personas que amas? Aquí comienza nuestra verdadera reflexión.

En abril de 2023 publiqué la primera parte de este artículo, inspirado en el libro La fuerza de la vida, de Tony Robbins y Peter Diamandis, con Robert Hariri, y en las investigaciones del genetista David Sinclair. https://juanchirinos.net/2023/04/23/sera-curable-el-envejecimiento-parte-1/
En aquella oportunidad compartí descubrimientos que parecían abrir las puertas a una nueva comprensión del envejecimiento. Hablamos del deterioro celular, de nuestra edad biológica y de sustancias como la metformina, el resveratrol y el NMN.
Han transcurrido más de tres años desde entonces. La ciencia ha seguido avanzando y algunas de las hipótesis que despertaron tanto entusiasmo hoy cuentan con nuevas investigaciones que nos permiten comprender mejor sus posibilidades y sus limitaciones.
Y quiero compartir contigo algo que considero fundamental: el verdadero poder del conocimiento no consiste únicamente en descubrir algo sorprendente, sino en saber distinguir entre una promesa y una realidad demostrada.
1. EL ENVEJECIMIENTO: ¿UN DESTINO INEVITABLE O UN PROCESO QUE PODEMOS MODIFICAR?
Durante mucho tiempo hemos considerado el envejecimiento como una consecuencia inevitable del paso de los años.
Sin embargo, los investigadores han descubierto que el deterioro asociado a la edad no depende únicamente del calendario. Está relacionado con complejos procesos biológicos que ocurren dentro de nuestras células.
En 2023, un grupo de investigadores encabezado por Carlos López-Otín publicó en la prestigiosa revista científica Cell una revisión que identificó doce características fundamentales del envejecimiento.
Entre ellas encontramos el deterioro del ADN, las alteraciones epigenéticas, la disfunción de las mitocondrias, la inflamación crónica y la acumulación de células senescentes.
¿Y qué significa esto para nosotros?
Que el envejecimiento no puede explicarse mediante un único mecanismo. Nuestro organismo es un sistema extraordinariamente complejo y sus procesos de deterioro están relacionados entre sí.
Esto abre posibilidades fascinantes para la medicina.
Por ejemplo, existen investigaciones que buscan intervenir sobre determinadas células envejecidas, mejorar funciones metabólicas o modificar procesos celulares relacionados con el paso del tiempo.
Pero debemos ser rigurosos: hasta octubre de 2026, ningún medicamento ha demostrado detener o revertir el envejecimiento humano.
Eso no significa que debamos abandonar la esperanza. Significa que tenemos que aprender a distinguir los resultados prometedores de laboratorio de los tratamientos cuya eficacia ya ha sido comprobada en personas.
La ciencia avanza, pero todavía tiene preguntas importantes por resolver.
2. METFORMINA, NMN Y RESVERATROL: ¿ESTAMOS CERCA DE UNA PÍLDORA PARA REJUVENECER?
En mi primera publicación prometí profundizar en algunos compuestos que despertaban enorme interés entre los investigadores de la longevidad.
Ha llegado el momento de cumplir esa promesa.
La metformina: mucho más que un medicamento para la diabetes, pero ¿también para envejecer mejor?
La metformina se utiliza ampliamente para tratar la diabetes tipo 2. Su capacidad para intervenir en determinados procesos metabólicos motivó numerosas investigaciones sobre su posible influencia en el envejecimiento.
Durante años, algunos estudios observacionales parecieron indicar beneficios extraordinarios.
Sin embargo, una revisión publicada en 2025 en Ageing Research Reviews encontró importantes limitaciones en parte de aquella evidencia. Los resultados disponibles todavía no permiten afirmar que administrar metformina a personas sanas prolongue su vida.
Por tanto, no debemos confundir una hipótesis científica prometedora con una indicación médica comprobada.
El NMN y la molécula NAD+: la búsqueda de la energía celular
Nuestras células necesitan energía para funcionar, repararse y mantener numerosos procesos vitales.
En esta tarea participa una molécula esencial llamada NAD+.
El NMN es uno de sus precursores y, por ello, se ha convertido en protagonista de múltiples investigaciones sobre metabolismo y longevidad.
Algunos estudios han demostrado que consumir determinados precursores puede modificar los niveles de NAD+ en el organismo.
Pero aquí está la diferencia que todos debemos comprender: aumentar un marcador bioquímico no significa necesariamente rejuvenecer nuestras células ni vivir más años.
Las investigaciones clínicas publicadas hasta ahora presentan resultados diversos, y todavía no han demostrado que la suplementación con NMN prolongue la vida humana.
¿Y qué ocurre con el resveratrol?
Este compuesto, presente naturalmente en las uvas y otros alimentos, despertó gran interés por sus posibles efectos sobre ciertos mecanismos celulares.
No obstante, las investigaciones en seres humanos no han confirmado los beneficios extraordinarios sobre longevidad que inicialmente se imaginaron.
¿Significa todo esto que estos compuestos carecen de interés? No.
Significa que debemos continuar investigando sin transformar las expectativas en recomendaciones de consumo.
Tampoco la vitamina D3 o la vitamina K2 deben utilizarse indiscriminadamente como fórmulas de rejuvenecimiento. Corregir una deficiencia nutricional puede ser importante, pero eso es diferente de recomendar suplementos a todas las personas.
Incluso investigaciones recientes sobre la combinación de vitaminas K2 y D3 han mostrado resultados interesantes en pacientes con calcificación coronaria grave, pero todavía no demuestran que dicha combinación evite infartos o prolongue la vida.
Mi conclusión es sencilla:
No tomes un medicamento o suplemento porque una persona famosa lo utiliza. Tómalo únicamente cuando exista una razón médica válida y con la orientación profesional correspondiente.
Nuestra salud merece algo mejor que convertirnos en experimentos de nosotros mismos.
3. EL DESCUBRIMIENTO MÁS PODEROSO: NO TODO DEPENDE DE NUESTRAS CÉLULAS
Hay una idea que me parece extraordinaria.
Mientras algunos laboratorios invierten millones de dólares intentando comprender los mecanismos del envejecimiento, nosotros disponemos de herramientas relativamente accesibles para proteger nuestra salud.
Una de las principales es el movimiento.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos realicen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada, además de ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana.
¿Por qué es tan importante?
Porque mantener nuestra fuerza, capacidad cardiovascular y movilidad contribuye a conservar la autonomía durante el envejecimiento.
Y aquí quiero que reflexiones sobre algo.
Muchas personas trabajan intensamente durante décadas para construir un patrimonio económico que les permita disfrutar de su jubilación.
Ahorran, invierten y planifican.
Pero olvidan construir el patrimonio que necesitarán para disfrutar de ese dinero: su propia salud.
¿De qué sirve una cuenta bancaria llena si tu cuerpo ya no te permite caminar, viajar o disfrutar de una tarde con tus nietos?
Nuestra fuerza muscular, nuestra resistencia física y nuestra movilidad también son una forma de patrimonio.
Y debemos comenzar a invertir en ellas desde hoy.
4. TU CEREBRO TAMBIÉN NECESITA QUE LO PROTEJAS
Uno de los descubrimientos más relevantes de los últimos años tiene relación con la prevención de la demencia.
En 2024, una comisión internacional de expertos publicó en The Lancet un informe que identificó catorce factores de riesgo potencialmente modificables.
Los investigadores estimaron que intervenir sobre esos factores podría prevenir o retrasar aproximadamente el 45 % de los casos de demencia a nivel poblacional.
Entre los factores identificados están la hipertensión, la diabetes, la inactividad física, el tabaquismo, el aislamiento social, la pérdida auditiva y los niveles elevados de colesterol LDL.
Esta cifra no significa que podamos garantizar individualmente la prevención de una enfermedad tan compleja.
Pero revela algo profundamente esperanzador: existen oportunidades reales de actuar sobre diversos riesgos.
Por eso, cuidar nuestra salud cerebral no significa únicamente resolver crucigramas, leer libros o aprender nuevas habilidades.
También implica controlar nuestra presión arterial, cuidar nuestro corazón, mantenernos físicamente activos, atender los problemas de audición o visión y conservar nuestras relaciones sociales.
El cerebro no envejece aislado del resto del cuerpo.
Y nuestra salud tampoco puede entenderse separada de la manera en que vivimos.
5. CINCO DECISIONES QUE PUEDEN TRANSFORMAR TU FORMA DE ENVEJECER
Ahora quiero pasar de la teoría a la acción.
No necesitas esperar a que se descubra la próxima tecnología revolucionaria para comenzar a proteger tu calidad de vida.
Puedes empezar con cinco decisiones:
- Muévete y fortalece tus músculos. Camina regularmente, incorpora ejercicios de fuerza adaptados a tu condición física y reduce las horas que permaneces sentado. Empieza poco a poco si has llevado una vida sedentaria.
- Alimenta tu cuerpo con inteligencia. Prioriza verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, alimentos con proteínas adecuadas y grasas saludables. Reduce los ultraprocesados y evita convertir las dietas extremas en una competencia.
- Protege tu descanso. Para la mayoría de los adultos, dormir habitualmente entre siete y nueve horas es una referencia saludable. No conviertas la falta de sueño en una supuesta demostración de productividad.
- Conoce tus indicadores de salud. Controla tu presión arterial y conversa con tu médico sobre las evaluaciones de glucosa, colesterol, controles preventivos y pruebas correspondientes a tu edad y antecedentes.
- Cuida tu mente, tus vínculos y tu propósito. Dedica tiempo a tu familia, cultiva amistades, aprende cosas nuevas, gestiona el estrés y encuentra espacios para tu bienestar espiritual y emocional.
No se trata de conseguir una vida perfecta ni de culpar a quienes enfrentan enfermedades.
Existen factores genéticos, ambientales, sociales y médicos que no están bajo nuestro control.
Se trata de actuar responsablemente sobre aquello que sí podemos modificar, sin descuidar la atención médica que necesitemos.
6. LA VERDADERA FUERZA VITAL: VIVIR CON PROPÓSITO
El libro de Tony Robbins me permitió aproximarme a un mundo de descubrimientos científicos que hace algunos años parecían propios de la ciencia ficción.
Y sigo creyendo que la medicina regenerativa, la genética, la biotecnología y la inteligencia artificial pueden abrir posibilidades extraordinarias para el futuro de nuestra salud.
Pero después de revisar las investigaciones y reflexionar sobre esta segunda parte, hay algo que considero todavía más importante.
No quiero que la búsqueda de la longevidad se convierta en una obsesión por acumular años.
Quiero que se convierta en una decisión consciente de vivirlos mejor.
Poder levantarnos con energía, trabajar con entusiasmo, desarrollar nuestros proyectos, compartir con nuestros seres queridos y mantener la independencia física y mental el mayor tiempo posible.
Para quienes vivimos nuestra fe, cuidar el cuerpo también puede ser una expresión de gratitud por la vida que Dios nos ha concedido.
Porque nuestra existencia no se mide solamente por el tiempo que permanecemos en este mundo, sino por lo que hacemos con ese tiempo.
UNA REFLEXIÓN FINAL
Quiero terminar con una pregunta.
Si dentro de veinte años pudieras encontrarte con la persona que eres hoy, ¿crees que te agradecería las decisiones que estás tomando respecto de tu salud?
Piénsalo.
Quizá ese futuro tú no necesite que le prometas juventud eterna.
Quizá simplemente necesite que empieces a caminar, que descanses mejor, que te alimentes con más conciencia, que atiendas tu salud y que dejes de postergar tu bienestar.
La ciencia seguirá avanzando. Llegarán nuevas investigaciones, tratamientos y tecnologías que hoy todavía no imaginamos.
Pero mientras llega ese futuro, hay una revolución que ya podemos comenzar.
No esperes a estar enfermo para valorar tu salud. No esperes a envejecer para aprender a vivir mejor.
Y recuerda:
El objetivo no es únicamente agregar años a tu vida, sino agregar vida, salud y propósito a tus años.
Si esta reflexión te ha aportado información valiosa, compártela con alguien a quien quieras ayudar a vivir mejor.
Gracias por acompañarme en esta segunda parte.
Para tu éxito,
Juan Chirinos
Fuentes científicas para profundizar
- Tony Robbins, Peter Diamandis y Robert Hariri. Life Force (2022).
- López-Otín y colaboradores. Hallmarks of Aging: An Expanding Universe — Cell, 2023.
- Keys y colaboradores. Emerging Uncertainty on the Anti-Aging Potential of Metformin — 2025.
- Vinten y colaboradores. Investigaciones sobre suplementación con precursores de NAD+ — Nature Metabolism, 2025.
- Livingston y colaboradores. Informe sobre prevención de la demencia — The Lancet, 2024.
- Instituto Nacional sobre el Envejecimiento: cómo envejecer saludablemente.
Nota: este artículo tiene fines informativos y educativos. No sustituye la evaluación médica ni constituye una recomendación de utilizar medicamentos o suplementos para tratar el envejecimiento.

Deja una respuesta